Jaume Cabré

Jaume Cabré

Comentarios - Isidor Cònsul

NOTA A MODO DE PRÓLOGO

(...) El acierto más vivo de Carn d'olla proviene de la fineza del oído y de la fuerza y verosimilitud de los diálogos con que Jaume Cabré trabajó la novela. El lector se da cuenta de que la obra se construyó en un cruce de voces, una de las cuales, a modo de off, es del mismo autor que introduce y presenta las otras. La estrategia es todo un reto narrativo que se ha resuelto con oficio y que da como resultado el lujo de una novela en la que la lengua puede morderse por la carnosidad y viveza de diálogos que presenta. En este punto concreto, en lo que diríamos el trabajo artesanal sobre el cuerpo vivo de la lengua, Carn d'olla sirve de ejemplo a las muy posteriores consideraciones reflexivas del autor, casi veinte años después, cuando especula sobre el arte del lenguaje y escribe que "los fonemas, las palabras, las frases, los párrafos, son materiales palpitantes, vivos, que se encadenan y adquieren ritmo y cadencia propios y que, este es el milagro, adquieren significado por ellos mismos'.

Carn d'olla, pues, se nos presenta como el germen de madurez de un novelista que ha consolidado una de las trayectorias más consistentes de las letras catalanas contemporáneas y que se ha prodigado, al mismo tiempo, como un excelente guionista televisivo. Un escritor con un poderoso oído para el diálogo que es la virtud seguramente más importante para ser buen guionista. La fluidez de esta capacidad de estilo se pasea generosa por las páginas de Carn d'olla y hace que la lluvia del tiempo no lo haya dañado en absoluto. El alma de la novela, más de veinte años después de su epifanía, sigue funcionando como el manjar suculento que le dio hálito a finales de 1978.

Fragmento de 'Nota a modo de prólogo' en Carn d'olla edición 'Biblioteca Jaume Cabré' Ed.. Proa B 1999